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sábado, 31 de octubre de 2015

Cáncer de Mama en Hombres



¿A los hombres también les da cáncer de seno?
Aunque el cáncer de mama es mucho más común en las mujeres, los hombres también pueden tenerlo. Ocurre con mayor frecuencia entre los hombres de 60 y 70 años. Debido a que los hombres tienen tejido mamario, les puede dar cáncer de seno. Sin embargo, los casos de cáncer de seno en hombres son raros. Aproximadamente el 1% de todos los casos de cáncer de seno.
¿Cúales son los Factores de riesgo?
Los factores de riesgo para el cáncer de seno en los hombres incluyen la exposición a radiación, antecedentes familiares de cáncer de seno y altos niveles de estrógeno, que puede presentarse con enfermedades como la cirrosis o el síndrome de Klinefelter.
¿Cúales son los Síntomas comunes?
Cualquier cambio en el seno, en el área del pecho o en el pezón puede ser una señal de advertencia de cáncer de seno en hombres. Dichos cambios incluyen:
  • Una masa, bolita dura o la piel más gruesa en el seno (usualmente sin dolor, pero sensible).
  • Hoyuelos, arrugas o enrojecimiento de la piel del seno.
  • Picazón, úlcera o llaga escamosa en la piel o sarpullido en el pezón.
  • Hundimiento del pezón (pezón invertido) u otras partes del seno.
  • Secreción del pezón.
Muchos hombres no saben que les puede dar cáncer de seno. Quizá no noten cambio alguno ni piensen que es importante si hay uno. Quizá les dé vergüenza decir algo. Esto puede demorar el diagnóstico. Por lo que tal vez se detecte el cáncer de seno más tardíamente entre los hombres. Si el cáncer es detectado en la misma etapa en los hombres y en las mujeres, las tasas de supervivencia son similares. Los senos del hombre son más pequeños que los de la mujer. Esto hace más probable que la enfermedad se extienda a la pared torácica. Detectar cáncer de seno temprano puede mejorar las probabilidades de supervivencia. 

¿Cómo sé si tengo cáncer de seno?
Los pasos para diagnosticar el cáncer de seno, incluyen una historia médica completa, el examen clínico de los senos, la mamografía y la biopsia. Los tipos de cáncer de seno que se encuentran en los hombres son iguales a los encontrados en las mujeres. También lo son las etapas y los patrones sobre cómo se extiende la enfermedad.

Para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer de mama masculino, se utilizan pruebas que examinan las mamas.
Se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:
Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, e identificar cualquier signo de enfermedad, como nódulos o cualquier otra cosa que parezca inusual. También se toman datos sobre los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes de enfermedades y los tratamientos aplicados en cada caso. 

Examen clínico de la mama (ECM): examen de la mama realizado por un médico u otro profesional de la salud. El médico palpará cuidadosamente las mamas y el área debajo de los brazos para detectar masas o cualquier otra cosa que parezca poco usual. 

Ecografía: procedimiento en el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía en los tejidos u órganos internos para producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos corporales llamada ecograma. La imagen se puede imprimir para observarla más tarde. 

IRM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento para el que usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. Este procedimiento también se llama imágenes por resonancia magnética nuclear (IRMN). 

Estudios químicos de la sangre: procedimiento por el cual se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas sustancias que los órganos y tejidos del cuerpo liberan en la sangre. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia puede ser signo de enfermedad. 

Biopsia: extracción de células o tejidos para que un patólogo las pueda observar bajo un microscopio y determine la presencia de signos de cáncer. Las siguientes son diferentes tipos de biopsia:
  • Biopsia por aspiración con aguja fina (AAF): extracción de tejido o líquido mediante una aguja fina.
  • Biopsia con aguja gruesa: extracción de tejido mediante una aguja ancha.
  • Biopsia por escisión: extracción completa de una masa de tejido.

¿Cúal es el Tratamiento?
Los tratamientos para el cáncer de seno en los hombres son iguales a aquellos para las mujeres. Puede implicar una combinación de cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal o terapia dirigida. El tratamiento principal para el cáncer de seno en los hombres es la mastectomía. Este tipo de cirugía extirpa el seno completo. La lumpectomía (también llamada cirugía de conservación del seno) raramente se utiliza debido al tamaño pequeño del seno del hombre. Algunos hombres reciben radioterapia después de la cirugía. Esto dependerá de la etapa del cáncer de seno.

Debido a que la mayoría de cánceres de seno en los hombres son receptores positivos de hormonas, usualmente la terapia hormonal (con tamoxifen) es utilizada primero. Es posible que se administre quimioterapia antes de administrar tamoxifen, dependiendo de la etapa del cáncer. En hombres con cáncer de seno con receptores negativos de hormonas, usualmente se utiliza primero la quimioterapia. Los hombres con cáncer de seno que expresa la proteína HER2/neu pueden recibir tratamiento con trastuzumab (Herceptin) además de quimioterapia con un medicamento del conjunto taxano.

jueves, 22 de octubre de 2015

Autoexploracion Mamaria Video






Instrucciones para practicar correctamente el autoexamen de seno.
Paso 1:
Colóquese frente a un espejo, observe y revise ambos senos en busca de hoyuelos, desviaciones del pezón o descamación de la piel, especialmente en la areola. 

Paso 2:
Mirando fijamente el espejo, coloque las manos detrás de la cabeza y manteniéndola fija, presione los codos hacia adelante, observando si hay hundimientos en la piel, el pezón o abultamientos.
 
Paso 3:
Con el mismo fin, coloque las manos sobre las caderas y haga presión firmemente hacia abajo, inclinándose levemente hacia el espejo impulsando los codos y los hombros hacia adelante. 

Paso 4:
Levante el brazo izquierdo por detrás de la cabeza con el codo en alto y con la mano derecha examine su mama izquierda.
Inspeccione de manera cuidadosa deslizando en forma circular los tres dedos intermedios de la mano alrededor del seno, comenzando en la periferia de la parte superior izquierda hasta llegar al pezón. Ponga especial cuidado en el área de la mama que se encuentra entre el pezón y la axila. Realice el mismo procedimiento en el seno derecho, ahora examinándose con la mano izquierda. Este paso puede realizarse acostada, ya que el tejido se extiende y facilita la palpación o en la ducha porque los dedos con el jabón se resbalan más fácilmente. 

Paso 5:
Es importante que la mujer esté atenta a sus senos y si observa un signo de alarma como secreción espontánea amarillenta o sanguinolenta, no inducida; acuda de inmediato al especialista. 

Paso 6:
Los médicos recomiendan, además, realizar el paso número 4 acostada boca arriba con una almohada o toalla doblada debajo del hombro. Levante el brazo y colóquelo sobre la cabeza. Esta posición distribuye el tejido mamario uniformemente sobre la región central y permite entrever mejor las lesiones tumorales pequeñas. Con la mano derecha palpa el seno izquierdo. Como se indicó en el paso 4, lo mismo con el seno derecho.

lunes, 19 de octubre de 2015

Autoexamen de Mama


A partir de los 20 años de edad, se les debe informar a las mujeres sobre los beneficios y limitaciones del autoexamen de los senos, deben familiarizarse con el aspecto natural de sus senos, mediante la observación y la palpación, y notificar inmediatamente a su médico cualquier cambio nuevo relacionado con sus senos. Encontrar un cambio en los senos no significa necesariamente que se trate de cáncer.
Una mujer puede notar cambios en sus senos cuando se familiariza con el aspecto normal de sus senos al observar y palpar sus senos en busca de cualquier cambio (toma de conciencia) o cuando opta por usar un método paso a paso (con un autoexamen) y usa un programa específico para examinar sus senos. El objeto del autoexamen es que las mujeres puedan familiarizarse con el aspecto y sensación natural de sus senos y notificar inmediatamente a su médico cualquier cambio.
Las mujeres que tienen implantes de seno pueden hacerse el autoexamen de los senos. Puede que sea útil la ayuda del cirujano para ayudar a identificar los bordes del implante, de tal manera que usted pueda saber qué es lo que está palpando. Se cree que los implantes empujan el tejido del seno, lo que hace más fácil examinarlo.
Las mujeres que están embarazadas o amamantando a un bebé, también pueden optar por examinarse sus senos regularmente.
El mejor momento para que la mujer examine sus senos es cuando éstos no están sensibles ni inflamados. En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los senos, el profesional de la salud debe revisar, durante los exámenes periódicos de salud, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los senos.

¿En qué consiste?
El examen personal de seno es uno de los métodos más eficaces y que tiene la mujer a su alcance para el diagnóstico precoz del cáncer de mama.
Este examen consiste en la palpación detallada de cada seno para detectar la aparición de alguna alteración o anormalidad.
¿Cuál es el mejor momento para realizarlo?
La autoevaluación de seno debe hacerse cada mes. Familiarícese con el aspecto y tacto normal de sus senos para notar cualquier cambio.
  • Si todavía menstrúa, el mejor momento para hacer el autoexamen de seno es de 3 a 7 días después de que el periodo menstrual termine. Estos son días en que es menos probable que sus senos estén doloridos o inflamados.
  • Si ya no está menstruando (en la menopausia), elija un día, por ejemplo el primer día de cada mes, para recordar hacerse el autoexamen de seno.
  • Si está tomando hormonas, hable con su médico para saber cuándo debe hacerse el autoexamen de seno.
Instrucciones para practicar correctamente el autoexamen de seno.
Paso 1:
Colóquese frente a un espejo, observe y revise ambos senos en busca de hoyuelos, desviaciones del pezón o descamación de la piel, especialmente en la areola. 
 Paso 2:
Mirando fijamente el espejo, coloque las manos detrás de la cabeza y manteniéndola fija, presione los codos hacia adelante, observando si hay hundimientos en la piel, el pezón o abultamientos. 
Paso 3:
Con el mismo fin, coloque las manos sobre las caderas y haga presión firmemente hacia abajo, inclinándose levemente hacia el espejo impulsando los codos y los hombros hacia adelante. 
Paso 4:
Levante el brazo izquierdo por detrás de la cabeza con el codo en alto y con la mano derecha examine su mama izquierda.
Inspeccione de manera cuidadosa deslizando en forma circular los tres dedos intermedios de la mano alrededor del seno, comenzando en la periferia de la parte superior izquierda hasta llegar al pezón. Ponga especial cuidado en el área de la mama que se encuentra entre el pezón y la axila. Realice el mismo procedimiento en el seno derecho, ahora examinándose con la mano izquierda. Este paso puede realizarse acostada, ya que el tejido se extiende y facilita la palpación o en la ducha porque los dedos con el jabón se resbalan más fácilmente. 

Paso 5:
Es importante que la mujer esté atenta a sus senos y si observa un signo de alarma como secreción espontánea amarillenta o sanguinolenta, no inducida; acuda de inmediato al especialista. 
Paso 6:
Los médicos recomiendan, además, realizar el paso número 4 acostada boca arriba con una almohada o toalla doblada debajo del hombro. Levante el brazo y colóquelo sobre la cabeza. Esta posición distribuye el tejido mamario uniformemente sobre la región central y permite entrever mejor las lesiones tumorales pequeñas. Con la mano derecha palpa el seno izquierdo. Como se indicó en el paso 4, lo mismo con el seno derecho. 

Si al realizar estos pasos se tiene la sensación de palpar un nódulo (una masa), es necesario precisar:
  • La ubicación
  • El tamaño
  • La forma y si se logra delimitar con facilidad (bordes)
  • La consistencia
  • Si es sensible
  • Si es posible desplazar o está adherido a los tejidos vecinos (si es móvil o no).
  • Si la piel está comprometida (ej.: enrojecida o con aspecto de “piel de naranja”)


viernes, 16 de octubre de 2015

Terapia Hormonal para Cancer de Mama



¿Qué son las Hormonas?
Las hormonas son sustancias que funcionan como mensajeros químicos en el cuerpo. Afectan las acciones de las células y de los tejidos en varios lugares del cuerpo y ordinariamente llegan a sus objetivos por medio del torrente sanguíneo.
Las hormonas estrógeno y progesterona son producidas por los ovarios en mujeres premenopáusicas y por algunos otros tejidos, incluso por la grasa y la piel, tanto en mujeres premenopáusicas como posmenopáusicas. El estrógeno promueve el desarrollo y mantenimiento de las características sexuales femeninas y el crecimiento de los huesos largos. La progesterona tiene su papel en el ciclo menstrual y en el embarazo.
El estrógeno y la progesterona pueden también promover el crecimiento de algunos cánceres de seno, los cuales se dice que son cánceres de seno sensibles a las hormonas (o que dependen de hormonas). 

¿Cómo estimulan las hormonas el crecimiento del cáncer de seno?
Las células de cáncer de seno sensibles a las hormonas contienen proteínas que se conocen como receptoras de hormonas las cuales se activan cuando las hormonas se unen a esas proteínas. Los receptores que fueron activados causan cambios en la expresión de genes específicos, lo cual puede conducir a que se estimule el crecimiento de las células.
Para determinar si las células cancerosas del seno tienen receptores de hormonas, los doctores hacen pruebas en muestras de tejido del tumor que se extrajeron por medio de cirugía. Si las células del tumor tienen receptores de estrógeno, se dice que el cáncer es positivo en cuanto a receptores de estrógeno (ER-positivo), sensible al estrógeno o que responde al estrógeno. En forma semejante, si las células del tumor tienen receptores de progesterona, se dice que el cáncer es positivo en cuanto a receptores de progesterona (PR-positivo o PgR-positivo). Aproximadamente 70% de los cánceres de seno tienen receptores de estrógeno. La mayoría de los cánceres de seno ER-positivos son también PR-positivos.
Los cánceres de seno que no tienen receptores de estrógeno se dice que son negativos en cuanto a receptores de estrógeno (ER-negativo). Estos tumores no son sensibles al estrógeno, lo cual significa que no usan el estrógeno para crecer. Los cánceres de seno que no tienen receptores de progesterona se dice que son negativos en cuanto a receptores de progesterona (PR-negativos o PgR-negativos).
¿Qué es la Terapia Hormonal?
La terapia hormonal (llamada también hormonoterapia, tratamiento hormonal o terapia endocrina) hace más lento o detiene el crecimiento de tumores sensibles a las hormonas ya que bloquea la capacidad del cuerpo para producir hormonas o que interfiere en la actividad hormonal. Los tumores que no son sensibles a las hormonas no reaccionan a la terapia hormonal.
La terapia hormonal para el cáncer de seno no es lo mismo que la terapia de reemplazo hormonal, en la cual se administran hormonas para reducir los síntomas de la menopausia.
¿Qué tipos de terapia hormonal se usan para el cáncer de seno?
Se han formulado varias estrategias para tratar el cáncer de seno sensible a las hormonas, entre las cuales se incluyen las siguientes:
Bloqueo de la función de los ovarios:  
Puesto que los ovarios son la fuente principal de estrógeno en mujeres premenopáusicas, las concentraciones de estrógeno en estas mujeres puede reducirse al eliminar o suprimir la función de los ovarios. El bloqueo de la función de los ovarios se llama ablación ovárica.
La ablación ovárica puede hacerse quirúrgicamente en una operación para extirpar los ovarios (llamada ooforectomía u ovariectomía) o por tratamiento con radiación. Este tipo de ablación ovárica es permanente de ordinario.
Por otro lado, la función ovárica puede suprimirse durante un tiempo por medio de tratamiento con fármacos llamados agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH), los cuales se conocen también como agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante (LH-RH). Estas medicinas interfieren con las señales de la glándula pituitaria la cual estimula los ovarios para producir estrógeno.
Ejemplos de fármacos supresores de la función ovárica que han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos, (FDA), son la goserelina (Zoladex®) y la leuprolida (Lupron®).‏‏
Bloqueo de la producción de estrógeno: 
Los fármacos llamados inhibidores de aromatasa pueden usarse para bloquear la actividad de una enzima llamada aromatasa, la cual el cuerpo usa para producir estrógeno en los ovarios y en otros tejidos. Los inhibidores de aromatasa se usan principalmente en mujeres posmenopáusicas ya que los ovarios de mujeres premenopáusicas producen demasiada aromatasa para que los inhibidores puedan bloquearla eficazmente. Sin embargo, estos fármacos pueden usarse en mujeres premenopáusicas si se administran junto con un fármaco que suprime la función de los ovarios.
Ejemplos de inhibidores de aromatasa aprobados por la FDA son el anastrozol (Arimidex®) y el letrozol (Femara®) los cuales desactivan temporalmente la aromatasa, y el exemestano (Aromasin®), el cual desactiva la enzima en forma permanente. 

Bloqueo de los efectos del estrógeno: 
Varios tipos de fármacos interfieren con la capacidad del estrógeno para estimular el crecimiento de las células de cáncer de seno:
Moduladores selectivos de receptores de estrógeno (SERM) se unen a receptores de estrógeno, lo que impide que el estrógeno se una a ellos. Ejemplos de SERM aprobados por la FDA son el tamoxifeno (Nolvadex®), el raloxifeno (Evista®) y el toremifeno (Fareston®). El tamoxifeno se ha usado por más de 30 años para tratar el cáncer de seno con receptores de hormonas.
Ya que los SERM se unen a los receptores de estrógeno, ellos tienen la posibilidad no solo de bloquear la actividad del estrógeno (es decir, sirven como antagonistas del estrógeno) pero también remedan los efectos del estrógeno (es decir, sirven como agonistas del estrógeno). La mayoría de los SERM se comportan como antagonistas del estrógeno en algunos tejidos y como agonistas en otros tejidos. Por ejemplo, el tamoxifeno bloquea los efectos del estrógeno en tejido de seno pero actúa como estrógeno en el útero y en los huesos.
Otros fármacos antiestrógenos, como el fulvestrant (Faslodex®), trabajan en una forma algo diferente al bloquear los efectos del estrógeno. Como los SERM, el fulvestrant se pega al receptor de estrógeno y funciona como un antagonista del estrógeno. Sin embargo, al contrario de los SERM, el fulvestrant no tiene efectos agonistas del estrógeno. Es un antiestrógeno puro. Además, cuando el fulvestrant se une al receptor de estrógeno, el receptor es puesto en el blanco para ser destruido.

¿Cómo se usa la terapia hormonal para tratar el cáncer de seno?
Existen tres formas principales en las que se usa la terapia hormonal para tratar el cáncer de seno sensible a las hormonas:
Terapia adyuvante para cáncer de seno en estadio inicial: 
La investigación indica que las mujeres tratadas para cáncer de seno con receptor de estrógeno en estadio inicial se benefician al recibir al menos 5 años de terapia hormonal adyuvante. La terapia adyuvante es tratamiento que se administra después del tratamiento principal (cirugía, en el caso de cáncer de seno en estadio inicial) para aumentar la posibilidad de curación.
La terapia adyuvante puede incluir radioterapia y alguna combinación de quimioterapia, de terapia hormonal y de terapia dirigida. El tamoxifeno ha sido aprobado por la FDA como tratamiento hormonal adyuvante de mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas (y hombres) con cáncer de seno con receptores de estrógeno en estadio inicial, y el anastrozol y el letrozol han sido aprobados para este uso en mujeres posmenopáusicas.
Un tercer inhibidor de aromatasa, el exemestano, ha sido aprobado para el tratamiento adyuvante de mujeres posmenopáusicas con cáncer de seno en estadio inicial que han recibido tamoxifeno con anterioridad. 

Hasta hace poco, la mayoría de las mujeres que recibieron terapia adyuvante hormonal para reducir la posibilidad de recurrencia de cáncer de seno tomaron tamoxifeno cada día durante 5 años. Sin embargo, con la aparición de nuevas terapias hormonales, algunas de las cuales se comparan con el tamoxifeno en estudios clínicos, se han difundido métodos adicionales de terapia hormonal. Por ejemplo, es posible que algunas mujeres tomen un inhibidor de aromatasa cada día durante 5 años en vez de tamoxifeno. Otras mujeres pueden recibir un tratamiento adicional con un inhibidor de aromatasa después de tomar tamoxifeno por 5 años. Finalmente, es posible que algunas mujeres cambien a un inhibidor de aromatasa después de tomar tamoxifeno por 2 o 3 años, por un total de 5 años o más de terapia hormonal.
La decisión acerca del tipo y la duración de terapia adyuvante hormonal necesita hacerse de acuerdo a cada paciente. Este complicado proceso de tomar una decisión se realiza mejor al consultar con un oncólogo (un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer). 

Tratamiento de cáncer metastático de seno: 
Varios tipos de terapia hormonal se han aprobado para tratar cáncer de seno sensible a las hormonas y que es metastático (es decir, que se ha diseminado a otras partes del cuerpo).
Los estudios han indicado que el tamoxifeno es eficaz en el tratamiento de mujeres y hombres con cáncer metastático de seno. El toremifeno también ha sido aprobado para este uso. El antiestrógeno fulvestrant puede usarse en mujeres posmenopáusicas con cáncer metastático de seno con receptores de estrógeno después del tratamiento con otros antiestrógenos.
Los inhibidores de aromatasa anastrozol y letrozol pueden administrarse a mujeres posmenopáusicas como terapia inicial para cáncer metastático de seno sensible a las hormonas. Estos dos fármacos, así como también el inhibidor de aromatasa exemestano, pueden usarse también para tratar mujeres posmenopáusicas con cáncer avanzado de seno cuya enfermedad ha empeorado después del tratamiento con tamoxifeno. 

Tratamiento neoadyuvante del cáncer de seno: 
El uso de terapia hormonal para tratar el cáncer de seno antes de la cirugía (terapia neoadyuvante) se ha evaluado en estudios clínicos. El objetivo de la terapia neoadyuvante es reducir el tamaño de un tumor de seno para permitir que se haga cirugía conservadora de seno. Datos de estudios controlados aleatorizados han indicado que las terapias neoadyuvantes de hormonas, en particular, de inhibidores de aromatasa, pueden ser eficaces para reducir el tamaño de tumores de seno en mujeres posmenopáusicas. Los resultados en mujeres premenopáusicas son menos claros porque solo se han llevado a cabo hasta ahora unos pocos estudios pequeños que incluyeron a relativamente pocas mujeres premenopáusicas.
Ninguna terapia hormonal ha sido aprobada todavía por la FDA para el tratamiento neoadyuvante de cáncer de seno.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la terapia hormonal?
Los efectos secundarios de la terapia hormonal dependen en gran parte del fármaco específico o del tipo de tratamiento. Los beneficios y riesgos de tomar terapia hormonal se deberán considerar con cuidado para cada mujer.
Los sofocos, los sudores nocturnos y la resequedad vaginal son los efectos secundarios comunes de la terapia hormonal. La terapia hormonal disturba también el ciclo menstrual de mujeres premenopáusicas.
Efectos secundarios menos comunes pero graves de los fármacos de terapia hormonal se indican en seguida.
Tamoxifeno
  • Riesgo de coágulos de sangre, especialmente en los pulmones y en las piernas
  • Apoplejía
  • Cataratas
  • Cáncer de endometrio y cáncer de útero
  • Disminución de la masa ósea en mujeres premenopáusicas
  • Cambios de humor, depresión y desinterés sexual
  • En hombres: dolor de cabeza, náuseas, vómitos, erupción de la piel, impotencia y disminución del interés sexual
Raloxifeno
  • Riesgo de coágulos de sangre, especialmente en los pulmones y en las piernas
  • Apoplejía en algunos subgrupos
  • Supresión ovárica
  • Disminución de la masa ósea
  • Cambios de humor, depresión y desinterés sexual
  • Inhibidores de aromatasa
  • Riesgo de ataque cardíaco, angina, deficiencia cardíaca e hipercolesterolemia
  • Disminución de la masa ósea
  • Dolor en articulaciones
  • Cambios de humor y depresión
Fulvestrant
  • Síntomas gastrointestinales
  • Falta de fuerzas
  • Dolor
Una estrategia común de intercambio, en la que los pacientes toman tamoxifeno por 2 o 3 años, seguido de un inhibidor de aromatasa por 2 o 3 años, puede proporcionar el mejor equilibrio de beneficios y de perjuicios de estos dos tipos de terapia hormonal.